Así empezó todo

Así empezó todo

Nunca pensé en montar un negocio relacionado con la moda ni con el arte. Durante años trabajé en cosas muy distintas, y lo creativo quedaba en segundo plano.

Lo que sí me pasaba, sin darme cuenta, era que el color me afectaba. Durante mucho tiempo vestí en tonos neutros... hasta que un día empecé a probar con el color y noté el cambio. Me sentía distinta, con otra energía. Me veía más favorecida. Ahí empezó todo: al darme cuenta de que algo tan simple como un color podía transformar cómo te sientes por dentro y cómo te ven desde fuera.

En 2020, en pleno confinamiento, descubrí la acuarela. Empecé a pintar sin ninguna pretensión. Me servía para desconectar, para soltar, para estar tranquila. Y, sin buscarlo, empecé a conectar con lo que realmente me apetecía hacer.

En 2021, para la boda de mi hermana, decidí hacerme mi primer vestido con uno de mis estampados. Yo seguía trabajando, pero unos meses después mi vida dio un giro y tuve que replantearme qué hacer. Por casualidad, me propusieron participar en una exposición textil colectiva. Al poco tiempo, me encargaron unas camisas. Y sin darme cuenta, fui viendo el camino.

No sabía si tenía sentido ni si iba a funcionar, pero disfrutaba muchísimo el proceso. Lo hacía con calma, con intención. Quería que las mujeres se atrevieran a llevar colores que realmente les favorecen, que conectan con su energía, su actitud. Que dejaran de vestirse como si tuvieran que seguir un molde, como si no pudieran destacar.

Hoy sigo pintando a mano cada estampado. De ahí salen las piezas que diseño: ropa con color, con energía, con personalidad. Trabajo con tejidos naturales, en series pequeñas, y produzco en España. No hago colecciones porque así no sigo tendencias. Solo pienso en lo que realmente quiero crear.

Volver al blog